19 de noviembre de 1984. Estaba amaneciendo en la Ciudad de México, cuando inciaron explosiones con un kilómetro de diámetro en una planta de Pemex, y se extendieron a una gasera que estaba enseguida.

Yo me desperté con el estruendo, pues en ese entonces vivía en el Distrito Federal. Me asomé por la ventana y podía sentir el calor con cada explosión, como cuando estás frente a una fogata.

Nunca olvidaré lo impresionante que fué mirar esas gigantescas explosiones durante varios minutos.

Una de las experiencias más impresionantes que ví de niño.

En el siguiente video se aprecia algo igual a lo que yo miré.

Hector Rios

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