Las explosiones de Sanjuanico

19 de noviembre de 1984. Estaba amaneciendo en la Ciudad de México, cuando inciaron explosiones con un kilómetro de diámetro en una planta de Pemex, y se extendieron a una gasera que estaba enseguida.

Yo me desperté, pues en ese entonces vivía en el Distrito Federal. Me asomé por la ventana y podía sentir el calor con cada explosión, como cuando estás frente a una fogata.
Nunca olvidaré lo impresionante que fué mirar esas gigantescas explosiones durante varios minutos. Una de las experiencias más impactantes de mi vida.
En el siguiente video se aprecia algo igual a lo que yo miré.

Nadie sabe quien era.

Cuando tenia 5 años, una noche me desperté y como si siguiera una orden, me levanté, salí de mi cuarto y me dirigí a la sala.

En la sala había alguien sentado en un sillón, bien erguido, a quien solo miraba de espaldas.

La televisión estaba encendida pero no había nada, solo “ruido” y esa como “nieve” o estática que se ve cuando no hay ningún canal.

Estuve parado en la obscuridad un buen rato sin atreverme a acercarme y mirar quien era.

Tenía mucho miedo pues sabía que era alguien desconocido.

Entonces escuché pequeñas voces provenientes del ruido de la televisión que le avisaban que yo estaba ahí.

Corrí a mi cuarto y me metí abajo de las cobijas.

Afuera en la calle se escuchaban los ruidos que hacen los guajolotes.

Mi primer recuerdo

Mi primer recuerdo es de cuando tenia aproximadamente 2 años de edad. Estaba internado en un hospital militar en Ensenada por una enfermedad gastrointestinal porque me guataba comer cochinillas y lavarme la cara con agua del excusado.
Un dia todo eso me hizo daño. Desde niño aprendí que los excesos tienen sus costos.
Así que estaba en una cama de hospital y recuerdo que me estaban conectando algo asi como una aguja intravenosa para el suero y tenia adjunto un avioncito que me llamaba la atención. A un lado había una ventana y ahí estaban mis padres mirandome y haciendo señas.
La enfermera que me atendia era blanca con cabello negro. Me gustó. Me llevó un trozo de pastel de chocolate y gelatina. Se ganó mi corazón.
Desde entonces siento una atracción inevitable hacia mujeres blancas de cabello negro, que me consienten vestidas de enfermeras.

El dia de mi nacimiento

Según cuentan mis padres, el dia de mi nacimiento llovió muy fuerte en Tijuana.

Tras varios dias de tormentas, la presa Abelardo L. Rodriguez llegó a su máxima capacidad. Cuando trataron de abrir las compuertas se encontraron con que estaban descompuestas y que no abrían.
El agua empezó a desbordarse por encima de la cortina.
Entonces intervino el ejercito.
Un equipo de soldados volaron las compuertas y el agua pudo salir.
Esa noche la Zona Rio fue destruida. Cientas de casas y edificios fueron inundados.
En la carretera a Playas se habian deslavado los cerros y no habia paso.

En medio del caos, mis padres lograron llegar a un hospital en la Zona Centro de Tijuana donde nací a las 3 de la mañana.

Cada cumpleaños de mi vida, mis padres han contado esta historia.

Desde entonces me gustan mucho los dias nublados y lluviosos.